sábado, 21 de enero de 2012

Redundancia Girly / Occupy Thursdays



El florecimiento de las ocupaciones (Wall Street, London, Mataró, etc) entendidas éstas como la globalización del descontento, sostiene la narrativa del fracaso del injusto modelo económico imperante y multiplica el auge del activismo en sus más diversas expresiones: del arreo piojoso-ambientalista hasta los aseados y sensibles moderados “metamodernos”, todos en la lucha por un mundo mejor, o bien, en disconformidad proponiendo un mundo de ciudadanos conformes con la igualdad, tanto de oportunidades como de clase.

El aparente cambio de Era, con su pecaminoso revoltillo existencial: ¿nos organizamos con R o sin R?, ¿Revolución o Evolución?, también tiene sus matices cansinos, tal como los tuvo el Directorio Parisino de finales del XVIII, al que por cierto, destronaron para que emergiera nada más y nada menos que Napoleón.
¡Cuidado con esa indignación y los nuevos ricos Chinos!

Como no todo lo que brilla es socialismo, cierta fauna barcelonesa, como Les Incroyables et Merveilleuses fashionistas del París de 1792 se revelaron contra la facha revolucionaria, se desmarca en este caso de las centenarias profundidades del marxismo mamarracho y del capocho-casual, dando paso al uniforme de la premeditada redundancia del atuendo: una inauguración o una presentación de un “Anyzine” en la galería-tiendita tal, escusas para la movilización de los y las cazadoras de las “opciones de especialización” y de bebidas gratuitas en el Borne o cierto Raval, esos Jueves de Dr Martens; de monopatines, de oscuro y seductivo Brunetteo Rock n Chic; de rubio candor vintage-nerdy: chicas con hermosas caras de muñeca detrás de conspicuas monturas extra-grandes, con las uñas bien pintadas; tan tímidas como seguras de su buen look, preparadas para gustar, para ojear y revisar el especializado absurdo de la exposición y las publicaciones de los anaqueles: Le Corb…, Andy Warh…, Fotografías Blanco y Negro de Pulidores de Zapato en La Habana, Architecture Packaging, Merchandising de Paisajismo, Psicología de la Tipografía Nórdica, Light Branding, 100.000 logos de Compañías de Diseño de Polímeros 1980-2010, Diseño Holandés de Tornillos de Gafas de los noventa y pare usted de contar.

Como dijo Jonathan Olivares en su trabajo “Una Perpectiva Explotada” para el Museo del Diseño de Lisboa: “Una vasta mayoría de revistas de diseño revelan un estándar de periodismo y crítica tan bajo que puedes esperar más de un periódico de escuela secundaria” o como dirían esos curadores alemanes comisionados para la actual Bienal de Diseño Arquitectura y Creatividad de Lisboa: “ celebrar la redundancia es en términos de costo la manera más efectiva de estimular la innovación” pero el jueves que viene ¿será que en Berlin someone is wearing a Tamagotchi?

lunes, 20 de abril de 2009

Barcelona: Línea dura y resurrección




“La Cataluña de antes era muy distinta a la de ahora”
Francesc Candel

De las pocas veces que muchos de los que vivimos en Barcelona nos detenemos realmente a “pensar la ciudad”, haciendo referencia con esto a masticar sus códigos, usos y significados; no nos resulta difícil flotar en ideas superficiales y generalizadoras en respuesta al clamor cotidiano: el alquiler, el T10, la despedida de, el compañero de piso que, mi jefe me, ayer fui al, me voy a; entre muchísimas otras situaciones que no es necesario mencionar.
Las premisas sobre las cuales reposa el análisis de fondo de la realidad barcelonesa y de cómo nos resulta vivirla, son complejas y de una naturaleza inmediata y palpable para quienes no somos de aquí; un hecho que la capital de Cataluña comparte con quizás todas sus congéneres continentales: una inmigración doméstica e internacional junto a las correspondientes políticas de integración; un compromiso institucional y privado de revaloración urbana y, de cierta manera; una ambición reaccionaria para que Barcelona no deje de ser una ciudad atractiva para muchos. En palabras de Marcel Rocayolo: “En la Europa Moderna, la ciudad esta repleta de una población fluctuante, mal integrada, que sólo se establece en ella por un tiempo, atraída por promesas de trabajo mas o menos aleatorias y, en mayor medida, por las instituciones sociales, características también ellas de la ciudad.”

Que “cool” vs Que “Guai”: Integración y dominación
Todos o casi todos estamos claros que Barcelona es una ciudad espléndida para la gente joven, algunos con mayor voluntad que otros para integrarse culturalmente al “saber fer” catalán con todas sus bondades y limitaciones. ¡Que cool!
La lengua, es uno los pilares fundamentales sobre los cuales todo sistema de pensamiento encaminado hacia la inclusión cultural reside y justifica su existencia. La política lingüística de Cataluña, con todo su instinto de supervivencia de mediano alcance y su genuina manera de erigirse como una cuestión “sensible”, representa no sólo un ineludible tópico de acaloradas discusiones, sino también un instrumento de dominación, territorialmente legítimo y paralelamente trasgresor.
Es preciso hacerse de la lengua local para integrarse mas o menos plenamente, un delicado suplicio ideológico y cultural para Cataluña “...un grupo nacional desmembrado e integrado hoy a diversos sistemas estatales que se han enfrentado abiertamente a sus instrumentos de autonomía cultural.” No obstante, el éxito de Barcelona es notable desde muchos puntos de vista, mas allá del plano idiomático y de la formal inserción foránea, como nos dice nuevamente Oriol Bohigas: “Cataluña mantiene su existencia como grupo social definible con los instrumentos que arrancan de su propia base humana y se apoyan en un hecho fundamental: el proceso demográfico –mantenido por una inmigración que aunque de manera lenta y defectuosa, acaba integrándose- ...” Una larga y apasionante cadena de argumentaciones que sobrepasa los límites editoriales del presente texto, en el cual es justo y pertinente hacer mención a la llamada línea dura del catalanismo, un círculo social y de toma de decisiones que a veces es impenetrablemente rancio y orgulloso, oficialmente represivo, jurídicamente abusivo, normativamente contradictorio, progresivamente inconcreto y legislativamente ambiguo: “A veces es el catalán de origen quien dificulta la integración con un desprecio ensoberbecido y a veces es una mutua insolidaridad desesperante de la que todos somos responsables” ¡Que Guai!

La Boutique-farra: La resurrección urbana y sus significados
Hace ya más de quince años que se extinguió la llama olímpica del estadio de Montjuic y con ello el fenómeno del Barraquismo barcelonés, esa ciudad informal que paralelamente a la Barcelona planificada, crecía en distintos núcleos periféricos y no tan periféricos: Montjuic, El Somorrostro, El Carmel, La Mina, La Perona y muchos otros enclaves de infravivienda, como las autoridades de la época se dignaban a llamar.
Desde principios del siglo XX, la continua lucha de reivindicación y de consecución de los recursos mínimos para llevar una vida con matices de dignidad, ha marcado la vida de gran cantidad de personas que actualmente viven en Barcelona y sus alrededores, especialmente en la segunda mitad de ese siglo, trayendo esto consigo un importante aporte de infraestructura que mal que bien, respondió a las crecientes necesidades de espacio, esparcimiento y urbanización: “Unos movimientos que en los años sesenta y setenta se trasladaron a los grandes polígonos de extrarradio, donde fueron realojados la mayoría de los habitantes, quienes tuvieron que luchar de nuevo para conseguir unos equipamientos y servicios que no llegaban.”
Aunado a este cúmulo de soluciones a trompicones, crecía la otra Barcelona, la del diseño formalista, firmada por arquitectos de renombre internacional, la que atrajo, atrae y atraerá a cientos de miles de personas. En pocas palabras, la que nos gusta para vivir.
Citar a los arquitectos que con su firma han hecho resucitar muchos espacios de la ciudad sería un poco redundante, Gaudí es el estandarte local que embellece y constituye uno de los mayores significados urbanos de la antigua Barcino, como los romanos llamaron en aquel entonces a la futura ciudad condal.
Sin embargo, desde los algorítmicos ritmos de una fachada de Toyo Ito en Paseo de Grácia y la cúpula post-taurina de Richard Rogers de Plaza España; hasta el racionalismo corbussiano del MACBA de Richard Mier, la resurrección urbana barcelonesa es un sello latente, dirigido en gran parte al consumismo y irrevocablemente generador de no pocos síntomas de desplazamiento social.
Tal desplazamiento, esa “Teatrocracia”, en palabras del académico catalán Manuel Delgado, define a las políticas de revaloración urbana que responde a las fuerzas del mercado; el cual, aparte de sustituir a un grupo de población por otro de mayor capacidad adquisitiva, limita los reales impulsos necesarios para lograr una concreta definición del espacio público. Basta con darse una vuelta por el Raval, ese emblemático y espacialmente indefinido enclave multi-étnico-ligüístico-cultural de la actual Barcelona, que entre la resurrección de sus espacios, sobrevive a la especulación inmobiliaria y a la apropiación espontánea.
El significado real de todos estos códigos del lenguaje urbanístico de Barcelona y su intención resucitadora, supone unas dimensiones sociológicas inmensamente complejas, especialmente durante períodos de recesión económica, como dice Joseph María Montaner: “...la misión adjudicada a la historia es la de producir significados, ...el proyecto histórico es siempre el proyecto de una crisis.” Barcelona y su significado: compras, fiesta y catalanidad: una Boutique-farra.

Marcel Rocayolo. “La Ciudad”
Oriol Bohigas. Una posible “Escuela de Barcelona”
Oriol Bohigas. Una posible “Escuela de Barcelona”
Oriol Bohigas. Problemas Urbanísticos de la Inmigración
Museo de Historia de Barcelona. Barracas La Ciudad Informal
Joseph María Montaner Arquitectura y Crítica

domingo, 22 de abril de 2007



Desafuero Estético. De la arquitectura informal a la gráfica contemplativa.

Desde la peligrosa perspectiva “objetiva” del entramado visual de nuestro entorno social y humano, se desprende un tejido normativo que regula una oferta estética poco convencional. Una urbanidad signada por el despotismo no tarda en reflejar semejante padecimiento de innumerables maneras; hemos sido testigos de la construcción arbitraria de un universo urbano sui generis, que lejos del imperio de leyes cosmogónicas, ha creado de manera desafiante un lenguaje propio, una retórica gráfica y arquitectónica que se erige como insignia del caos urbanístico de una modernidad agonizante.

Deben ser pocas las capitales que no gozan del cosmopolitanismo, esa cadencia multicultural que infecta al fantasma conservador, lo interviene, lo modifica y lo convierte en simple actor de reparto histórico que se refugia en una digna decadencia. Una sociedad que se basa en el principio de la unidad de la diversidad, suele ser el sostén de infinidad de imágenes, que en conjunto, forman un mestizaje iconográfico complejo, un chinchín que sacia el apetito vivencial de cada individuo. Es aquí, donde arquitectos y diseñadores en general-- fundamentados en estrictos procesos de creación-- hacen su contribución para la formación de identidades y valores culturales, edificándose así una matriz ideo estética con un sello local.

Es cierto que la personalidad de una ciudad es, en gran parte, producto de sus habitantes, de su interacción tribal, de sus patrones de consumo y de su componente arquitectónico formal o informal, sin embargo, detrás de todo esto existe otro factor determinante de la singularidad personal de cada cuidad: Una energía disfrazada de costumbres, hábitos, tradiciones, modos, mañas, apatías y desganas que invisiblemente cultiva necesidades y crea cultura. Es aquí donde el diseño y la creación se pronuncian, se expresan y se convierten en protagonistas de la realidad citadina.

Cada vez nos vemos mas inmersos en la necesidad de encontrar satisfacciones sensitivas de todo tipo, nuestros sentidos son vulnerables a cuan gracioso es lo que percibimos, dependemos emocionalmente de satisfacciones estéticas; de modo que el diseño y la forma crean categorías emocionales variables, en este sentido, arquitectos y diseñadores sugieren graficas, formas y volúmenes que estimulan nuestra voluntad perceptiva haciéndonos sensibles a sus especulaciones abstractas y a su imaginación, originando en cada individuo una percepción personal traducida en gustos y preferencias que crean hábitos y mercado.

¿Cultura de diseño o diseño de cultura?
Es innegable que en las ciudades del mundo desarrollado exista una monstruosa oferta cultural en materia de diseño; mientras haya una mayor cantidad de habitantes con las necesidades básicas copadas, es decir, con disponibilidad de nutrirse de insumos poco convencionales, habrá una mayor propensión a sensibilizarse por objetos, graficas, formas y volúmenes alternativos; moldeándose un patrón generalizado de sensibilidades individuales traducido en una cultura de diseño. Por otro lado, en poblaciones con altos niveles de pobreza, con estructuras heterogéneas, es más difícil crear conciencias sensibles a modos alternativos de vida, por tanto, predominan individuos y sociedades cuadriculadas, borregos polímeros que terminan siendo una suerte de interpretes distorsionadores de culturas predominantes a escala global.

Ahora bien, ¿Cuál es el papel del diseño en la sociedad? ¿Es sólo un arte aplicado a necesidades humanas? ¿Puede llegar a ser el diseño un arte meramente contemplativo? La labor social del diseño comienza por responder a las demandas de una sociedad cada vez mas abierta al protagonismo artístico, como dijo Thierry De Dave “ El post-modernismo no se materializará hasta que el arte se conciba como parte de la industria del entretenimiento” . Siendo así, la relación entre el diseño y la sociedad tiende a ser cada vez más estrecha.

Particularmente, las diferentes ramas que conforman el arte de diseñar varían en cuanto al carácter funcional, estético y contemplativo. No obstante, el peso contributivo de cada una de estas vertientes al espectro cultural va mas allá del plano esencial, se trata de afectar la percepción del sujeto, de erigir una conciencia crítica dentro de la población, de encontrar individuos con criterio; no se trata de buen o mal gusto, por el contrario, se trata de crear gustos y preferencias ,es decir, alternativas de consumo visual y funcional; en suma, una catarsis generalizada creada por creadores, quienes son los encargados de fabricar tendencias, de conducir las inclinaciones individuales para obtener una propensión legítima a las derivaciones de procesos creativos.

Para que exista una verdadera cultura de diseño es necesario el diseño de la misma, en otras palabras, hay que diseñar una cultura de diseño. Es imperativo cuestionar las definiciones peyorativas hacia creaciones lejanas al paradigma estético imperante, los populosos ranchos pueden quedar desplazados por la noción de arquitectura informal , la gráfica aplicada puede llegar a ser puramente contemplativa, llegó la hora del diseño cultural y los buhoneros ecológicos.

Caracas: Emblema del Caos Esteticista.

La singularidad excepcional de las capitales latinoamericanas cuenta con excepciones dentro de las excepciones, Caracas es una de ellas. Erigida en un valle rodeado de colinas y montañas, es la conjugación del pasado colonial y el petro-caudillismo moderno. Cuenta con una heterogeneidad arquitectónica única, desde las genialidades de Carlos Raúl Villanueva, pasando por el estilo “Ad-eco” del nuevo riquísimo de la zona este y sureste, hasta el vasto cubrimiento de la arquitectura informal; todo esto bajo el mismo cielo tropical. En las calles se vive una experiencia propia, todo un viaje a través de una exposición permanente de imágenes que son las balas de una metralla gráfica indetenible; vayas publicitarias legales e ilegales, graffitis ( artísticos, políticos y sentimentales), carteles ( Discplays Carteluos, Ficción Boxística etc), pancartas (Campaña Política, Eventos, Promociones), avisos luminosos (Multinacionales Varias, Auto Repuestos, Farmaloquesea, y un amplísimo etcétera). Así se expresa la cultura gráfica Caraqueña, detrás de todo eso están los cerebros creativos que han confeccionado la cultura gráfica de la ciudad.

Sin embargo, este bagaje gráfico no es mas que una respuesta a necesidades humanas contemporáneas, un purgante creativo generacional que representa el protagonismo creciente del diseño en el ámbito socio-cultural, protagonismo que ya no es sólo de un arte aplicado, sino que se va materializando cuando la gráfica se convierte en algo para colgar en la pared.

jueves, 19 de abril de 2007



Nieve, trópico e informalidad: el estacionamiento dormitorio.

Cuando en Caracas la arquitectura era arquitectura, el peatón era peatón, la acera era la acera, el ciudadano era ciudadano y la ciudad era ciudad; la informalidad era cuestión de vestir, de comunicarse, de interacción coloquial.
Haber sido bastión de la modernidad infraestructural le brinda un pedigrí perdido a la capital, una casta estética de linaje que fue desplazada por una suerte de “adequismo” arquitectónico, acompañado de un proceso “desplanificador” de “informalización” del espacio.
¿Hasta que punto es reversible semejante espantajo? La arbitrariedad como cultura de la intervención, la legitimidad de la supervivencia, Darwinismo urbano, un Estado interventor permisivo y alcahuete, el subsidio moral de la informalidad.
La buhonería del vestir, de la belleza, de la comunicación, del transporte público, de la alimentación, del entretenimiento, de la educación, de la salud, del voto, de la democracia. Valor imperante en la cultura capitalina, un hábito colectivo incontrolable y obtuso. ¿Cómo desinformalizar la ciudad?
¿Asumimos el fenómeno como autóctono y nos deshacemos de la minoría formal del diseño y la planificación de antaño y la intervenimos arbitrariamente? ¿Reconocemos finalmente que vivimos en un estacionamiento dormitorio, en un cuartel de alarmas?
Desde la llegada del vehículo automotor bebemos gasolina y aceitamos nuestras articulaciones, el automóvil autoritario y soberano, la absoluta “autocracia” al servicio del imaginario aspiracional colectivo, del mercado en su lado generoso para el Estado y del progreso de la decadencia, de la sociedad discapacitada.
Un problema existencial de los arquitectos: El espacio mal ocupado, el Cubo Negro, el Hotel Four Seasons, Valle Arriba Suites, el Centro Comercial el Tolón, el cultivo hidropónico, Sabana Grande y sus invasores, el pueblo tiene que comer, la gente necesita techo, la gasolina a precio de agua negra, el pasaje subterráneo y superficial como subsidio a la osteoporosis mental y la acera un concreto semi-inútil.
Una capital informal, un país informal, un Estado informal, una cultura informal, una economía informal, una política informal, un desarrollo informal, una vida informal: Un problema informal para soluciones informales. La nieve cae sobre la montaña nevada en plena cordillera de la costa tropical.